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Aranjuez
  Aranjuez es un municipio de la Comunidad de Madrid (España), cabecera de partido judicial, cuyo término se encuentra atravesado por los ríos Tajo y Jarama. Es uno de los Reales Sitios de la monarquía española desde que Felipe II así lo nombrara en 1560, aunque posee además el título de villa desde 1899. Es por ello que también es conocido como Real Sitio y Villa de Aranjuez[1] . Es famoso por su Palacio Real y sus Jardines, por sus huertas de fresas y espárragos, por haber servido de inspiración al compositor Joaquín Rodrigo para su Concierto de Aranjuez, así como por el llamado Motín de Aranjuez, que tuvo lugar en dicha localidad en 1808, y que terminó con la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII. El Paisaje Cultural de Aranjuez fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001.
Comunidad Comunidad de Madrid
Provincia Madrid
Habitantes 46283
Mujeres 23700
Hombres 22583
   ARQUITECTURA en Aranjuez
Convento de San Pascual Estación de Aranjuez Iglesia de San Antonio
Jardines de Aranjuez Palacio Real de Aranjuez Real Cortijo de San Isidro

 
ARQUITECTURA
El Convento de San Pascual de Aranjuez es un edificio construido por Francesco Sabatini entre 1765 y 1770, por orden del rey Carlos III y situado en el Real Sitio y Villa de Aranjuez (Comunidad de Madrid). Pertenece al Patrimonio Nacional español. Con fachada neoclásica, cercada por dos torres y numerosos pilastres, este imponente edificio se encuentra frente al llamado Hospital de San Carlos. De planta latina y con numerosas capillas, la iglesia posee un cuadro de Antonio Rafael Mengs en su altar mayor. Inicialmente fue un convento franciscano, aunque en época de la reina Isabel II, fue ocupado por monjas concepcionistas. Con el fin de la Guerra Civil Española, el convento fue habilitado primero como campo de concentración y posteriormente como prisión para la Primera región Militar del Ejército de Ocupación. Después, fue el destino de la Prisión Especial de Mujeres dirigida por Josefa Rojas Goñi proveniente de la dirección de la cárcel de Oropesa.
La Estación de Aranjuez es una estación ferroviaria situada al oeste del casco antiguo de Aranjuez (Comunidad de Madrid), integrada en los servicios de Cercanías Madrid, así como de Regionales y Grandes Líneas de Renfe. La estación actual se enmarca dentro de un complejo ferroviario formado por diversos edificios, no sólo el de viajeros, sino también otros dedicados al mantenimiento de los trenes, residencia de personal contratado y otros usos, que se han ido creando con el paso de los años desde mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX. Tras la concesión el 6 de abril de 1845 de la construcción y explotación de la línea de ferrocarril entre Madrid y Aranjuez al Marqués de Salamanca, se empezaron las obras de la estación el 4 de mayo de 1846. Con un proyecto de los hermanos Green, la línea se construyó bajo la dirección del ingeniero Pedro Miranda, y sus ayudantes Venancio de la Tejera y Manuel Giménez Ropero. Tras un parón en la obras en 1848 debido a terribles dificultades económicas, finalmente se pudo inaugurar la línea entera el 9 de febrero de 1851. Al dar salida hacia la capital de los productos de la huerta de Aranjuez, esta línea se conoció enseguida como la del Tren de la Fresa. La primitiva estación estaba frente a la Plaza de Armas del Palacio Real de Aranjuez y junto a los Cuarteles de las Guardias Españolas y Walonas y disponía de un ramal exclusivo para la Corona que llegaba hasta la Puerta de Damas del Palacio. El edificio tenía una fachada con un gran arco central y otros cuatro arcos menores a cada lado. Las sucesivas mejoras incorporadas a la tecnología ferroviaria, así como las posteriores ampliaciones de la línea a Tembleque (1853), Alcázar de San Juan (1854), Albacete (1855), Almansa (1857), Alicante (1858), así como los ramales a Toledo (1858) y Cuenca (1885), trajeron como necesidad la construcción de una segunda estación en Aranjuez, al otro lado de la Carretera de Toledo, al sudoeste de la ciudad, que daría servicio a la línea de Cuenca. Ambas estaciones formaron parte desde 1883 de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA). Sin embargo, se decidió ya en la segunda década del siglo XX construir una nueva estación, que es la que sigue en funcionamiento todavía. Entre 1922 y 1927 se levantó un nuevo edificio de viajeros de estilo neomudéjar, para sustituir a las otras dos estaciones, que dejaron de utilizarse. Está formado por una nave rectangular y alargada con un cuerpo central más elevado que el resto, donde se encuentra la entrada principal y el vestíbulo. Está formado por un hastial elevado decorado con tres huecos con vidrieras y tres arcos de medio punto, con dos parteluces cada uno. En lo alto, se levanta una torre con un inmenso reloj. A ambos lados del cuerpo central, se levantan dos naves más bajas, con otros dos pabellones en los extremos que sobresalen del resto. El material utilizado en la fachada es ladrillo rojo visto, con azulejos decorativos y un zócalo de piedra que abarca toda la planta baja. En lo alto, una cornisa coronada con dentículos, en sucesión horizontal, genera una sensación de huecos vacíos y llenos, dando el toque tan característico a la estación. En la parte trasera, existen tres andenes, cada uno protegido con sendas marquesinas con columnas de hierro. En cada andén existen dos entradas enrejadas con sendas escaleras, que conducen a un paso subterráneo de 32 metros de longitud y que permite a los viajeros cambiar de andén. Durante las obras de rehabilitación de la estación, que tuvieron lugar entre 1989 y 1990, se descubrieron unos mosaicos de Maragliano, que datan de los inicios de esta estación (años 20 del siglo XX). Tras la recuperación y protección mediante mamparas de cristal de dichos mosaicos, la obra fue premiada por la Comunidad de Madrid en 1998. Maragliano es también responsable de los mosaicos existentes en el vestíbulo principal del edificio, que representan artísticamente las letras MZA, las siglas de la compañía a la que perteneció la estación. Esta estación sirve actualmente de término de la línea C-3 de Cercanías de Renfe, que llega hasta la Estación de Atocha de Madrid en 45 minutos aproximadamente. Por tanto, permite conexiones con ciudades y pueblos como Ciempozuelos (10 min), Valdemoro (15 min), Pinto (20 min), Getafe Industrial (25 min), El Casar (28 min), San Cristóbal Industrial (31 min), San Cristóbal de los Ángeles (34 min) y Villaverde Bajo (38 min). La frecuencia de los trenes varía en función del día. De lunes a viernes, la frecuencia es de 10-20 minutos en hora punta (6.00 a 9.00; 13.30 a 15.30; 17.30 a 20.10) y de 30 minutos (5.30 a 6.00; 9.00 a 13.30; 15.30 a 17.30; 20.30 a 23.30). Entre lunes y viernes laborables (excepto en agosto y el período navideño), existen también trenes "Civis" que, eliminando algunas paradas, reducen el tiempo de viaje en unos 7-10 minutos. Los sábados y festivos el horario se mantiene en un tren cada 30 minutos durante todo el día. Desde abril de 2007 ofrecen servicio de Cercanías cuatro trenes Civias, junto con otros de generaciones más antiguas, básicamente 440 reformadas. Según ha anunciado el Ministerio de Fomento, está previsto que para finales de 2007 el 100% de los trenes en la línea C-3 sean de la clase Civia[1] . En comparación al resto de líneas de Cercanías Madrid (exceptuando la turística C-9 a Cotos y los ramales de la C-8 a partir de Villalba), ésta es la que ofrece una menor frecuencia de trenes en hora valle, debido, entre otros motivos, al paso por estas sobrecargadas vías de trenes mercancías, regionales y de largo recorrido (como los de Valencia y Alicante). Desde sus inicios, la estación fue un importante nudo ferroviario, al pasar por sus vías los trenes procedentes de Madrid que se dirigen a Andalucía y Levante. Hoy en día, siguen manteniendo parada trenes regionales con destino Cuenca, Valencia (vía Cuenca), Alcázar de San Juan, Albacete y Jaén. Tras la inauguración de la línea de AVE Madrid-Toledo en noviembre de 2005, Aranjuez y sus pedanías de Castillejo y Algodor perdieron la conexión ferroviaria directa con la ciudad de Toledo, que disfrutaban desde 1858. Está prevista la rehabilitación integral de la Estación de Aranjuez[2] . por parte del Ministerio de Fomento para finales de 2007 o inicios de 2008. Entre otras actuaciones, se quiere recuperar la fachada, la cubierta, las marquesinas, los mosaicos y artesanados del vestíbulo y del paso inferior. Se va aprovechar también para elevar los andenes hasta la altura de los escalones de las puertas de los trenes, así como para instalar nuevos aseos y ascensores para personas con movilidad reducida. La estación cuenta con cafetería, aparcamiento, parada de taxis, así como conexión con tres líneas de autobuses urbanos de Aranjuez.
La Iglesia de San Antonio de Aranjuez (Madrid, España) es un templo de concepción barroca. Fernando VI mandó construir una capilla dedicada a San Antonio de Padua en el costado sur de la plaza principal que da entrada al Real Sitio que sustituyera al Oratorio de tiempos de Felipe IV. Esta capilla serviría para el pueblo y la Monarquía. Se comenzó a construir en 1752 y su autor fue Santiago Bonavía. Carlos III mandó ampliar la capilla, incorporándose una gran pieza cuadrada con cubierta a dos aguas. El templo está formada por una planta central de geometría circular abrazada exteriormente por una galería porticada de cinco arcos de medio punto decorados con pilastras toscanas y graderío, como fachada de remate orientada al sur de la plaza del mismo nombre. El cuerpo de la iglesia está estructurado a su vez en altura por dos niveles de balaustrada de cantería, uno como remate superior de la galería de acceso conformando un primer nivel de terraza, destacando en su eje principal central un frontispicio y en las esquinas cuatro pináculos esbeltos con forma piramidal, mientras que el otro nivel de balaustrada, como coronación del cuerpo central cilíndrico está rematado en su zona central por un escudo con las armas reales también en cantería y piñas alargadas sobresalientes siguiendo el ritmo de los módulos macizados de la balaustrada. Por encima de este nivel, la cubierta del cuerpo central está formada por una bóveda esférica emplomada por el sistema de embordonado y linterna central cilíndrica de importantes dimensiones rematada por una bóveda emplomada con forma de cebolla y pináculo central. Las galerías de arcos que unen a través de soportales esta capilla con la Casa de Infantes por un lado y por otro con las Casas de Caballeros y de Oficios, se construyeron después de morir Bonavia en 1767 siendo arquitecto mayor del Real Sitio Jaime Marquet. La construcción es de fábrica de ladrillo, salvo en huecos y cornisas que es de piedra de Colmenar y las cubiertas de plomo.
Los Jardines de Aranjuez son una serie de bosques y parques ajardinados y ornamentados con numerosas fuentes y estatuas, situados junto al río Tajo y al Palacio Real de Aranjuez (Comunidad de Madrid, España). Están al cuidado del Patrimonio Nacional de la monarquía española y además ostentan el título de Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad otorgado por la Unesco en 2001. Los Jardines son cuatro: el del Parterre, el de la Isla, el del Príncipe y el de Isabel II. Junto a la fachada este del Palacio Real, se alza el Jardín del Parterre, mandado construir por Felipe V al jardinero francés Esteban Boutelou en 1727 y plantado en 1746. En su lado norte da a parar al río Tajo, mientras que por su lado oriental y meridional, desde el Puente Barcas hasta los arcos de Palacio, está flanqueado por un foso de cantería y una barandilla de hierro con jarrones de flores sobre pedestales, creados en 1762 por orden de Carlos III. La entrada principal al jardín se realiza a través de dos garitas de cantería. Fuentes Aparte de las numerosas flores y árboles de toda clase del jardín, destacan sus tres fuentes: la de Hércules y Anteo, la de Ceres (situada anteriormente en el Jardín del Príncipe) y la de las Nereidas. Fuente de Hércules y Anteo La Fuente de Hércules y Anteo, la más espectacular del jardín, fue mandada construir al arquitecto Isidro González Velázquez y al escultor Juan Adán por Fernando VII en 1827. Su emplazamiento original estaba previsto en la zona trasera de la Casa del Labrador, en el Jardín del Príncipe, aunque finalmente se situó en el Parterre. Sobre el pilar central se encuentran las estatuas de Hércules, agarrando con su fuertes brazos y levantando del suelo a Anteo. En la base del pilar, hay un nicho que representa Hércules niño luchando con una serpiente, así como a una pitón vencida. Hay también diversos trofeos de caza como muestra del poder del héroe mitológico en sus Doce Trabajos: un ciervo, un toro, un león y varias serpientes. En los extremos de la fuente, que es ovalada, encontramos dos columnas con las palabras Avila y Calpe, así como con la leyenda Non plus ultra. Por último, el borde del estanque está adornado con diversos jarrones con flores, realizados en plomo y pintados de color mármol. Esta fuente se encuentra edificada sobre la anterior Fuente del Tajo, en la que el río estaba representado por un anciano sentado sobre un haz de cardos, que sujetaba una serpiente. Jardín de las Estatuas En el extremo occidental del Jardín del Parterre, en una pequeña plazoleta cuadrada de la cara sur del Palacio Real, se encuentra el Jardín de las Estatuas, por los 14 bustos de mármol de emperadores romanos, reyes de España y personajes de la Antigüedad, colocados sobre otros tantos nichos en la pared. También es llamado Jardín del Rey, por Felipe II, que lo mandó construir. El propio rey tiene aquí un busto de tamaño natural, armado de cota y malla. Los medallones de Carlos I e Isabel de Portugal, que antaño rodeaban la estatua de su hijo, fueron llevadas finalmente al Museo del Prado en 1869, donde siguen actualmente. Las estatuas son de la época de Felipe IV. Este jardín, llamado así por encontrarse rodeado por tres lados por del río Tajo y por el sur por una ría artificial, se encuentra al norte del Palacio Real. Origen Su origen se remonta a la Orden de Santiago, que entre 1387 y 1409 construyó un palacio maestral, antecesor del actual palacio. Desde aquellos años se construyó un canal o ría aprovechando un meandro del Tajo, donde se situaron diversos molinos o aceñas. Cuando en 1487 Fernando el Católico pasó a ser Gran Maestre de la Orden, la reina Isabel la Católica, se aficionó a la Isla, con lo que pasó a conocerse como Jardín de la Reina. Posteriormente Carlos I y Felipe II decidieron convertir la zona en un entorno natural privilegiado y llevarlo a su máximo esplendor. Entrada Se accede a él desde el Parterre, pasando por encima de la presa que crea la ría, mediante un puente en forma de rampa, así como por una escalinata de 1744, flanqueada por seis estatuas sobre otros tantos pedestales. A cada lado de las compuertas de la presa, el agua del Tajo desciende por sendas cascadas. Fuentes Con numerosas flores y árboles frondosos, este jardín también posee numerosas fuentes y estatuas, así como de diversas estufas e invernaderos. Las principales fuentes son las de la Boticaria, la de Hércules e Hidra, la de Apolo, la del Reloj, la del Niño de la Espina, la de Venus, la de Diana, la de Baco y la de Neptuno. Fuente de la Boticaria Nada más entrar al Jardín a través del puente en rampa, se encuentra la Fuente de la Boticaria, con vaso circular, con figuras de niños con conchas y rocas. Al fondo, se alza imponente el llamado Salón de los Reyes Católicos, un paseo de más de 300 m arbolado con plátanos, situado junto al dique alto del Tajo, al que separa una barandilla de hierro con pedestales y jarrones, al igual que en el foso del Jardín del Parterre. Fuente de Hércules e Hidra La Fuente de Hércules e Hidra, que es la primera que uno se encuentra al cruzar la ría por la escalinata, está colocada sobre un zócalo y una basa de jaspe negro de planta octogonal, con una gran taza y un pedestal sobre la cual está la figura de Hércules matando a la hidra. Alrededor encontramos unas barandillas de hierro y ocho pedestales con otras tantas figuras de mármol en los bordes de la plazoleta. Esta fuente fue mandada construir por Felipe IV a José de Villarreal y Bartolomé Zumbigo y sustituye a una fuente anterior dedicada a Diana de la época de Felipe II. Las esculturas colocadas sobre pedestales que existieron alrededor de la fuente fueron compradas por Felipe V y situadas originalmente en los Jardines de La Granja. Después de este emplazamiento se situaron en las columnas de la entrada principal del Jardín del Príncipe por orden de Carlos IV y finalmente descansan en el Museo del Prado de Madrid. Fuente de Apolo La Fuente de Apolo (o de Triptolemo), del siglo XVI, está situada justo después de la de Hércules, con un zócalo, basa y pretil de mármol octogonales, en cuyo centro se halla una taza con la figura de Apolo con la planta puesta sobre un dragón. En el pretil pueden verse diversos relieves, con un pie de sátiro en cada esquina. La plazoleta en la que se encuentra esta fuente era llamada anteriormente la Puerta del Sol de Aranjuez, en referencia a lo concurrido del lugar, por analogía con la plaza del mismo nombre de Madrid. Pasando a la llamada Calle de la Galería, encontramos el Burladero, una serie de surtidores colocados en el suelo que despiden arcos de agua a la altura del pecho de una persona. Fuente del Reloj Este paseo nos lleva directamente a la Fuente del Reloj, también conocida como de las Horas o del Anillo, que se encuentra en una plaza cuadrada, flanqueada por seis bancos de piedra, con una fuente en el centro. Cuando se encuentra en funcionamiento, la sombra del chorro del agua va marcando las horas, como si de un reloj se tratase, sobre los bordes de la fuente. Fuente del Niño de la Espina A continuación, la Fuente del Niño de la Espina, también conocida como del Espinario o de las Arpías, mandada crear por Felipe III, posee un pretil cuadrado de piedra jaspe con una columna corintia en cada esquina. En el centro hay un pedestal con una taza sobre la cual descansa un joven de piedra, en actitud de sacarse una espina clavada en su pie izquierdo. En cada esquina de la fuente hay una columna, en lo alto de la cual se encuentra la figura de una arpía, que despiden agua hacia el centro de la fuente. Antiguamente, la plazoleta en la que se halla esta fuente contaba a su vez con un cenador en cada esquina, con tres bancos y cuatro columnas de orden jónico de 1783, que sujetaban un cascarón de madera y plomo, desmontados en 1867 al dañarse uno de ellos por la caída de un árbol. Fuente de Venus También conocida como de Don Juan de Austria, pues se cree que la piedra con la que está construida fue conseguida en la Batalla de Lepanto. Situada en el centro de una plaza octogonal, se compone de una gran taza con balaustre y una segunda taza, donde se halla una figura de Venus en bronce, en actitud de secarse el pelo con las manos. Fue enviada a España desde Florencia en 1571. Fuente de Baco Más al fondo en el jardín, la Fuente de Baco se encuentra en una plazoleta hexagonal con bancos de piedra, en cuyo centro se halla un estanque circular de jaspe. En su centro una gran taza con un pedestal sobre el cual el dios Baco, coronado con racimos de uvas y sentado sobre un tonel con un pequeño grifo, alza una copa de vino con su brazo derecho. El cuerpo de esta fuente fue regalado a Felipe III por el Gran Duque de Florencia y diseñado en mármol por Giambologna. Inicialmente iba a albergar la fuente llamada de Sansón con el filisteo, que fue regalada por Felipe IV a Carlos I de Inglaterra en 1623 y hoy presente en el Victoria and Albert Museum de Londres. Finalmente desde 1656 está coronada por la figura de Baco, realizada por Jonghellinck. Fuente de Neptuno La Fuente de Neptuno, del italiano Alessandro Algardi, está situada en la parte más alejada de la entrada al Jardín. Representa al dios Neptuno sobre un tazón, empuñando su tridente con la mano derecha. Está sobre un carro con forma de concha, tirado por sendos caballos marinos. Alrededor, sobre cuatro pedestales, encontramos a las diosas Cibeles y a Ceres, cada una con una corona con forma de castillo y sobre sendas carrozas tiradas por leones, sujetados por niños. En el tercer pedestal se encuentra Juno, sobre un pavo real, mientras que en el cuarto, Júpiter está sobre un águila que se apoya en un globo terráqueo, sujetado por tres titanes. En el pedestal central puede leerse la leyenda: El Rey N.S. Don Felipe III mandó hacer esta fuente, siendo gobernador D. Francisco Brizuela, año de MDCXXI. Fuente de las Gracias Existió antiguamente una fuente más allá de la de Neptuno, la llamada Fuente de las Gracias o de los Tritones, del siglo XVI aunque de autor desconocido. Fue colocada en 1656 en el extremo final del Jardín por Felipe IV. Con sucesivas mejoras y ampliaciones realizadas por orden de Felipe V y Fernando VI, finalmente esta fuente fue trasladada por el arquitecto Pascual y Colomer al Palacio Real de Madrid, donde sigue actualmente. Emparrado En el extremo nordeste del jardín, se encuentra el Emparrado, una zona de huerta cerrada al público. Antiguamente se cultivaban fresas, espárragos y otras hortalizas para abastecimiento de Palacio. Este jardín, situado entre el río Tajo y la Calle de la Reina, es el más extenso de todos los de Aranjuez, con un perímetro de 7 km y una extensión de 150 hectáreas. En la parte norte, que es la que da al río, está protegido por un dique de piedra llamado Malecón de Solera, mientras que en su cara sur, lo limita una larga verja sobre un zócalo de piedra de Colmenar y pilares de ladrillos, ornamentados por artísticas piedras. Origen Tiene su origen en la llamada Huerta Grande de Don Gonzalo y en un pequeño jardín mandado crear por Fernando VI en la zona del embarcadero sobre el río. No es hasta el 3 de octubre de 1772 que el futuro Carlos IV, que en aquel momento ostentaba el título de Príncipe de Asturias, manda su construcción. Se finalizaron los trabajos en 1804. Entrada La entrada principal de este Jardín, situada en la Calle de la Reina, justo detrás del Palacio de Godoy, se realiza a través de una puerta de hierro, obra de Juan de Villanueva, con dos basamentos de piedra, con cuatro columnas cada uno y coronadas por cornisas de orden jónico. En lo alto, están rematadas por geniecillos de piedra con flores, aunque anteriormente estaba adornadas por las esculturas de Palas y Pomona, que ya estuvieron en la Fuente de Hércules e Hidra del Jardín de la Isla y que hoy están en el Museo del Prado. Embarcadero Posee un embarcadero fortificado (mandado crear por Carlos IV), muy usado durante las estancias de los Reyes en Aranjuez, en las que organizaban paseos por el Tajo a bordo de lujosas falúas. Dichas embarcaciones se conservan todavía en el Museo de Falúas Reales o Casa de Marinos, que se encuentra al lado. También encontramos en la zona un castillo de piedra, de construcción inacabada, y que fue usado como depósito de leña. Actualmente alberga un restaurante. Fuentes Hay una sección del jardín llamada Anglochina, en la que encontramos las hermosas fuentes de Narciso y de los Cisnes. Fuente de Narciso La primera, obra de Joaquín Dumandre, muestra al hermoso Narciso junto a su perro, asomándose a un hermoso tazón sobre el que se encuentra en lo alto de un pilar, a punto de caer en él. Sujetan el tazón cuatro robustos titanes. Al resultar gravemente dañada en la Guerra de la Independencia Española, fue reconstruida por Esteban de Ágreda en 1827 según el diseño de Isidro González Velázquez. Fuente de los Cisnes La desaparecida Fuente de los Cisnes era también obra de Joaquín Dumandre, inspirada en otra de La Granja. Presentaba un peñasco con dos figuras de niños de mármol que agarraban un cisne, por cuyo pico salía el agua. Dañada en la Guerra de la Independencia Española, sólo se conserva actualmente el pilón y el peñasco central, esperando la restauración de las figuras de los niños y el cisne. Fuente de Apolo Más allá, la Fuente de Apolo, en mármol de Carrara, muestra al dios de la belleza en lo alto de un pedestal. Mandada crear por Carlos IV, no fue terminada hasta el reinado de su hijo Fernando VII, con diseño de Isidro González Velázquez. Detrás, con forma semicircular, seis columnas coronadas con otros tantos patos lo escoltan. A ambos lados, encontramos dos columnas cuadradas, con dos tazones en lo alto. La estatua de Apolo fue comprada por Felipe V y situada en La Granja. Carlos IV la mandó traer a Aranjuez. Actualmente la estatua presente en el Jardín del Príncipe es una reproducción, pues la original fue devuelta en 2000 a La Granja. Estanque de los Chinescos El Estanque de los Chinescos, lago artificial bordeado por una pequeña baranda, con tres islas, sobre las cuales encontramos un templete o kiosco de estilo griego, otro de tipo chinesco y un mausoleo de granito egipcio. El pabellón griego es obra de Juan de Villanueva, con una serie de ocho columnas de orden jónico que sujetan el techo, coronado por una piña de bronce pintada de color mármol (aunque originalmente poseía un dragón dorado). Entre cada columna existieron unos vasos canopos egipcios, ahora desaparecidos. Por otro lado, el templete chinesco original resultó gravemente dañado en la Guerra de la Independencia Española y reconstruido por Fernando VII más bien como un kiosco de estilo turco, con vivos colores verde, rojo y dorado. Montaña Rusa Muy cerca, se construyó una montaña artificial, la llamada Montaña Rusa, coronada por un templete de madera, desde las cuales se pueden contemplar hermosas vistas de todo el jardín. Casa del Labrador Finalmente, su extremo más oriental se encuentra la Casa del Labrador, edificación mandada construir por Carlos IV y de gran riqueza por su colección de estatuas y relojes. En este jardín viven en libertad faisanes y pavos reales, así como ardillas y otros animales similares. Es éste el último jardín en construirse en Aranjuez, ya en el siglo XIX, cuando Isabel II era todavía una niña. Este jardín cuadrado, situado junto a la Plaza de San Antonio y el Paseo del Brillante, fue construido sobre una zona que servía anteriormente de estercolero, así como para estacionamiento de carretas y ganado. Los primeros árboles se plantaron en 1830, mientras que cuatro años más tarde se dispuso en el centro del jardín un pedestal de mármol con una estatua de bronce de la Reina Niña. Alrededor, existen ocho bancos de piedra y ocho jarrones con flores.
El Palacio Real de Aranjuez es una de las residencias del Rey de España, situada en el Real Sitio y Villa de Aranjuez (Comunidad de Madrid), que es gestionada y mantenida por Patrimonio Nacional. Está situado a orillas del río Tajo. Fue erigido por orden de Felipe II de España, quien le encomendó el proyecto al arquitecto Juan de Herrera, que murió durante su construcción, por lo que su discípulo Juan Bautista de Toledo fue el encargado de rematar la obra. En tiempos de Fernando VI se acomete una importante ampliación, que continuará Carlos III dotándolo de unas alas que encierran el patio de armas, tal y como se puede contemplar hoy en día. Un palacio menor, la llamada Casa del Labrador, se sitúa fuera del recinto, formando parte del Jardín del Príncipe. Los inmensos Jardines, construidos para ensalzar la residencia real de la árida y seca meseta del centro de España, y regados con las aguas de los ríos Tajo y Jarama, son los más importantes del periodo de los Habsburgo en España. Alcanzaron singular renombre gracias al Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, considerada la composición musical española más escuchada en el mundo. En 2001 este entorno fue declarado "Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad" por la UNESCO. Del Palacio destacan la Sala China o Gabinete de Porcelana, así como la Sala de los Espejos. En el plano histórico, el 25 de septiembre de 1808, en una ceremonia celebrada en la Capilla del Real Palacio de Aranjuez ante monseñor don Juan de la Vera, arzobispo de Laodicea, se constituyó oficialmente la Junta Central Suprema y Gubernativa del Reino. [1] La Junta Central quedó formada por los diputados procedentes de las Juntas Supremas de las capitales de los antiguos reinos, [2] tal como quedó decidido en la reunión llevada a cabo el día anterior en la posada en la que se hospedaba el conde de Floridablanca, a la postre, presidente de la tratada Junta.
La Entidad Local Menor Real Cortijo de San Isidro, pedanía de Aranjuez (Comunidad de Madrid, España), es una antigua explotación agrícola mandada crear en 1766 por el rey Carlos III sobre los antiguos terrenos del pueblo de Villafranca del siglo XII. Cuenta con una extensión de 1.126 hectáreas. Está situada a unos 6 km al nordeste de Aranjuez por la carretera de Colmenar de Oreja (M-305). Según el INE su población en 2006 ascendía a 825 personas (400 varones y 425 mujeres). El núcleo de población tiene como centro la Ermita o Capilla Neoclásica de San Isidro (1788), además de otras construcciones: la Casa Grande, la Real Bodega de Carlos III y su Cueva, recientemente restaurada, así como otras edificaciones. A la muerte de Carlos III, el Cortijo cayó en decadencia, al no mostrar interés su hijo Carlos IV por las posesiones agrícolas. El Cortijo fue desamortizado en el año 1868 durante el reinado de Isabel II, pasando a ser propiedad de particulares. En 1944, tras la guerra civil, el INC (Instituto Nacional de Colonización) compró las tierras a sus últimos propietarios procediendo a su parcelación, posteriormente construyó nuevas viviendas hasta completar el anterior casco antiguo. Tierras y casas fueron vendidas a los trabajadores que allí vivían y a otros colonos venidos de diferentes provincias. En 1957, por Decreto Ley de 23 de agosto publicado en el BOE de 19 de septiembre, se constituye la Entidad Local Menor del Pueblo Real Cortijo de San Isidro. En la actualidad celebra sus fiestas patronales el 15 de mayo, día de San Isidro Labrador, destacando la animada subasta de productos de la huerta. ALCALDES DE LA ENTIDAD LOCAL MENOR REAL CORTIJO DE SAN ISIDRO. León Ruiz Pérez: 26 de octubre de 1957 - 25 de marzo de 1968 // Francisco Vergara Carrero: 14 de mayo de 1968 - 23 de mayo de 1983 // Pedro Torres García-Mochales: 11 de junio de 1983 - 15 de mayo de 2003 // Juan Carlos Martínez Lesma: 13 de junio de 2003.
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